"Toda Escritura es Inspirada por Dios" Profecías cumplidas

"Ningún profeta habló por su propia cuenta. Al contrario, todos ellos hablaron de parte de Dios y fueron guiados por el Espíritu Santo" - 2 Pedro 1:21 (TLA)
Esta es una sección dedicada a exponer las evidencias sobre la veracidad de la Biblia, vamos a comenzar con las profecías (Para ver si Isaías tuvo 2 escritores visite la entrada):
Asiria y Nínive
Profecía: Unos cien años antes de la caída del Imperio asirio, Isaías predijo que Jehová llamaría a cuentas a aquellos arrogantes conquistadores por haberse portado insolentemente con su pueblo escogido. “Me encargaré de la rendición de cuentas por el fruto de la insolencia del corazón del rey de Asiria y por el engreimiento de su altanería de ojos”, declaró Jehová (Isaías 10:12). Además, el profeta Nahúm predijo que Nínive sería saqueada, que sus puertas tendrían que ser abiertas a sus enemigos y que sus guardias saldrían huyendo (Nahúm 2:8, 9; 3:7, 13, 17, 19). Y no solo eso: Sofonías profetizó que la ciudad llegaría a ser “un yermo desolado” (Sofonías 2:13-15).
Cumplimiento: Aunque los ninivitas se arrepintieron debido a la predicación de Jonás (Mateo 12:41; Lucas 11:30, 32.) Aquellas profecías tuvieron su cumplimiento en 632 antes de nuestra era. Ese año, Nínive cayó ante las fuerzas aliadas de los medos y los babilonios, lo que provocó el desastroso final del Imperio asirio. Parece ser que la ciudad fue incendiada, puesto que muchos relieves asirios están estropeados o manchados por el fuego y el humo. Una crónica de Babilonia informa con referencia a Nínive: “Se llevaron el gran despojo de la ciudad y el templo y [convirtieron] la ciudad en un montículo de ruinas”. (Assyrian and Babylonian Chronicles, de A. Grayson, 1975, pág. 94; GRABADO, vol. 1, pág. 958.) Hasta este día Nínive es una extensión desolada, y en la primavera los rebaños pastan cerca o encima del montículo de Quyunjiq. En la actualidad, precisamente unos montículos de ruinas situados en la orilla oriental del río Tigris frente a la ciudad de Mosul (Irak) marcan el lugar desolado donde una vez estuvo Nínive.
La destrucción de Asiria también contribuyó al cumplimiento de otra profecía bíblica. Anteriormente, en el año 740 antes de nuestra era, Asiria se había llevado al exilio al reino de diez tribus de Israel. Para ese mismo tiempo, el profeta Isaías predijo que Jehová “quebrar[ía] al asirio” y “lo pisote[aría]”. Además, profetizó que Dios juntaría al resto de su pueblo que quedara en Asiria para llevarlo de vuelta a su tierra. Esto es exactamente lo que sucedió unos doscientos años después. ¿Verdad que es sorprendente? (Isaías 11:11, 12; 14:25.)
Babilonia
Profecía: Con unos doscientos años de antelación, alrededor del 732 antes de nuestra era, Jehová Dios inspiró al profeta hebreo Isaías para que pusiera por escrito una profecía sobre la caída de la poderosa Babilonia. Esta decía en parte: “Babilonia, la decoración de reinos, [...] tiene que llegar a ser como cuando Dios derribó a Sodoma y Gomorra. Nunca será habitada, ni residirá por generación tras generación” (Isaías 13:19, 20). Isaías puso por escrito una profecía nefasta: que Babilonia caería. El profeta dio datos precisos, a saber, que el nombre del conquistador sería Ciro, que las aguas protectoras del Éufrates se secarían y que las puertas de la ciudad no estarían cerradas (Isaías 44:27–45:3).
Cumplimiento: Belsasar celebró en Babilonia un banquete para mil de sus grandes. Nabonido no estaba allí para ver la portentosa escritura que apareció sobre la pared: “MENÉ, MENÉ, TEQUEL y PARSÍN”. (Daniel 5:5-28.) Ciro por fin se preparó para una confrontación con la poderosa Babilonia, y es en particular a partir de este momento cuando desempeña un papel importante en el cumplimiento de la profecía bíblica. Aunque esta profecía se registró más de un siglo y medio antes de que Ciro subiera al poder, y pese a que la desolación de Judá evidentemente tuvo lugar antes de que siquiera hubiera nacido, Jehová declaró que Ciro actuaría como su “pastor” a favor del pueblo judío. (Isa 44:28; compárese con Ro 4:17.) En virtud de este nombramiento por anticipado, se llamó a Ciro el “ungido” de Jehová (una forma de la palabra hebrea ma·schí·aj, mesías, y de la palabra griega kjri·stós, cristo). (Isa 45:1.) El que Dios ‘le llamara por su nombre’ (Isa 45:4) con tanta antelación no quiere decir que le diera a Ciro su nombre cuando nació, sino, más bien, que sabía de antemano que un hombre llamado así se levantaría y que Él le llamaría, no de manera anónima, sino directa y específicamente, por nombre.
Así, sin que él mismo lo supiera, ya que con bastante probabilidad era un seguidor pagano del zoroastrismo, de manera figurada Jehová Dios había estado ‘asiendo su diestra’ para dirigirle o fortalecerle, ciñéndole y preparando y allanando el camino para que llevase a cabo el propósito divino: la conquista de Babilonia. (Isa 45:1, 2, 5.) Al ser Aquel que “declara desde el principio el final, y desde hace mucho las cosas que no se han hecho”, el Dios Todopoderoso había conformado las circunstancias para realizar por completo su propósito. Había llamado a Ciro “desde el naciente”, desde Persia (al E. de Babilonia), donde se construyó su capital favorita, Pasargada, y Ciro habría de ser como un “ave de rapiña”, abalanzándose velozmente sobre Babilonia. (Isa 46:10, 11.) Es de destacar que, según The Encyclopædia Britannica (1910, vol. 10, pág. 454), “los persas llevaban un águila fijada en la punta de una lanza, y el Sol, como su divinidad, también estaba representado en sus estandartes, que [...] custodiaban con gran celo los más valientes del ejército”.
¿Cómo desvió las aguas del Éufrates?
Las profecías de la Biblia relativas a la predicha conquista de Babilonia por Ciro anunciaron que se secarían sus ríos, se dejarían abiertas sus puertas, habría una invasión repentina de la ciudad y los soldados babilonios no ofrecerían resistencia. (Isa 44:27; 45:1, 2; Jer 50:35-38; 51:30-32.) Heródoto habla de un foso ancho y profundo que rodeaba Babilonia y dice que había numerosas puertas de bronce (o cobre) en los muros a lo largo del río Éufrates, que dividía la ciudad en dos partes. Según este historiador (I, 191), cuando Ciro puso sitio a la ciudad, “por medio de un canal dirigió el río hacia el lago [el lago artificial que supuestamente había construido antes la reina Nitocris], que a la sazón era una ciénaga, logrando que el cauce primitivo se hiciera vadeable al descender el nivel del río. Cuando este fenómeno tuvo lugar, los persas que habían sido apostados a tal efecto penetraron en Babilonia por el cauce del río Éufrates, que había bajado de nivel hasta llegarle a un hombre como a medio muslo más o menos. Ahora bien, si los babilonios hubieran sabido de antemano lo que Ciro pretendía hacer o se hubiesen percatado de ello, hubiesen dejado entrar a los persas en la ciudad y hubieran podido causarles una terrible mortandad, pues, con cerrar todas las poternas que llevan al río y subirse ellos a los contramuros levantados a lo largo de las márgenes del mismo, los hubieran cogido como en un buitrón. Pero el caso es que los persas se les presentaron de improviso. Y, debido a la gran extensión de la ciudad, según cuentan los que en ella habitan, cuando ya habían sido tomados los arrabales de la misma, los babilonios que vivían en los barrios del centro no sabían que aquellos habían caído, sino que (como se daba la coincidencia de que estaban celebrando una fiesta) en aquel momento se hallaban bailando y se encontraban en pleno jolgorio, hasta que al fin se enteraron —y perfectamente— de lo que ocurría. [Compárese con Da 5:1-4, 30; Jer 50:24; 51:31, 32.] Así fue tomada, entonces, Babilonia por primera vez”.
Aunque el relato de Jenofonte difiere en algunos detalles, contiene los mismos elementos básicos que el de Heródoto. Jenofonte dice que para Ciro era casi imposible tomar por asalto los poderosos muros de Babilonia, y entonces pasa a contar cómo puso sitio a la ciudad, desviando las aguas del Éufrates en canales. Mientras la ciudad celebraba una fiesta, envió sus fuerzas por el lecho del río, pasando los muros de la ciudad. Las tropas, bajo el mando de Gobrias y Gadatas, sorprendieron a los guardas desprevenidos y consiguieron entrar a través de las mismas puertas del palacio. En una sola noche “la ciudad había sido tomada y el rey muerto”, y los soldados babilonios que ocupaban las diversas ciudadelas se rindieron a la mañana siguiente. (Ciropedia, VII, V, 33; compárese con Jer 51:30.)
El historiador judío Josefo registra el relato que escribió el sacerdote Beroso (siglo III a. E.C.) sobre la conquista de Ciro, como sigue: “En el año decimoséptimo de su reinado [de Nabonido o Nabonedo], Ciro el Persa lo atacó con un gran ejército; y luego de haberse apoderado de todo el Asia, invadió la misma Babilonia. Nabonedo le salió al encuentro, pero fue vencido; entonces con unos pocos buscó salvarse, encerrándose en la ciudad de Borsipo [un suburbio de Babilonia]. Ciro, una vez que se hubo apoderado de Babilonia, dispuso que se destruyeran las defensas exteriores de la ciudad, al ver que la ciudad era insegura de capturar por ser difícil su asedio. De ahí se dirigió a Borsipo, para atacar a Nabonedo, el cual, viendo que no podía soportar el asedio, se rindió. Ciro se portó humanamente con él, le entregó la Carmania para vivir allí, pero lo hizo salir de Babilonia. En cuanto a Nabonedo, habiendo pasado el resto de su vida en esta región, falleció”. (Contra Apión, libro I, sec. 20.) Este relato difiere de los demás sobre todo en lo que concierne a la actuación de Nabonido y la actitud de Ciro para con él. Sin embargo, está en armonía con el registro bíblico, que muestra que Belsasar, no Nabonido, fue el rey asesinado aquella noche.
Aunque las tablillas cuneiformes que han hallado los arqueólogos no dan detalles precisos en cuanto a cómo se produjo la conquista de Babilonia, sí confirman su caída súbita a manos de Ciro. Según la Crónica de Nabonido, en el mes de Tisri (septiembre-octubre) del que resultó ser el último año del reinado de este monarca (539 a. E.C.), Ciro atacó las fuerzas babilonias en Opis y las derrotó. La inscripción continúa: “El día 14 Sippar fue tomada sin combate. Nabonid huyó. El día 16, Gobrias (ugbaru), gobernador de Gutium, y el ejército de Ciro entraron en Babilonia sin combate. Después Nabonid fue apresado en Babilonia, a la que volvió [...]. En el mes de Arahšamnu [Marhesván (octubre-noviembre)], el día 3, Ciro entró en Babilonia”. (La Sabiduría del Antiguo Oriente, pág. 241.) Gracias a esta inscripción se puede fijar la fecha de la caída de Babilonia en el 16 de Tisri de 539 a. E.C., con la entrada de Ciro diecisiete días después, el 3 de Marhesván.
Josefo tambien señala que las profecías de Isaías acerca de Ciro se escribieron en el siglo VIII a.e.c., y también que aquel monarca estaba al tanto de su contenido. “Ciro conoció esto al leer el libro en que Isaías emitió profecías relativas a él y que su autor había legado doscientos diez años antes”, escribe Josefo. Según él, es posible que el conocimiento de tales profecías incluso haya contribuido a la buena disposición de Ciro para enviar a los judíos de regreso a su patria, pues señala que a este rey “lo embargó una suerte de ímpetu y pasión por cumplir lo escrito” (Antigüedades Judías, libro XI, cap. I, sec. 2 [5, 6]).
Alejandro Magno
Cumplimiento: La historia muestra que el predicho primer “rey de Grecia” resultó ser Alejandro Magno. En 334 a.E.C., este salió “del poniente” —el oeste— y, avanzando con rapidez, como si ‘no tocara la tierra’, conquistó territorios y derribó al “carnero”. En notable cumplimiento de la profecía divina, Grecia acabó con el dominio que Medopersia había ejercido durante casi dos siglos y se convirtió en la quinta potencia mundial de importancia desde el punto de vista bíblico.
El reinado de Alejandro, sin embargo, no duraría mucho. La visión pasa a revelar: “Y el macho de las cabras, por su parte, se dio grandes ínfulas hasta el extremo; pero en cuanto se hizo poderoso, el gran cuerno fue quebrado, y procedieron a subir conspicuamente cuatro en lugar de él, hacia los cuatro vientos de los cielos” (Daniel 8:8). Gabriel explica así la profecía: “Puesto que ese fue quebrado, de modo que hubo cuatro que finalmente se levantaron en lugar de él, hay cuatro reinos de su nación que se pondrán de pie, pero no con su poder” (Daniel 8:22). Tal como se predijo, Alejandro fue “quebrado” cuando se hallaba en la cúspide de su victoriosa carrera —ya que murió a la temprana edad de 32 años— y con el tiempo cuatro de sus generales se repartieron su enorme imperio.
Además, tenemos el testimonio del historiador judío Josefo, quien declara que a Alejandro Magno se le mostraron las profecías de Daniel cuando entró en Jerusalén. Esto ocurrió alrededor de 332 a. E.C., más de ciento cincuenta años antes del período macabeo. Josefo dice de este suceso: “Le enseñaron el libro de Daniel, en el cual se anuncia que el imperio de los griegos destruirá al de los persas; creyendo que se refería a él”. (Antigüedades Judías, libro XI, cap. VIII, sec. 5.) La historia también registra que Alejandro otorgó grandes favores a los judíos, y se cree que esto fue debido a lo que Daniel dijo de él en su profecía.
El exilio en Babilonia
Profecía: Jeremías proclamó: “Traeré [a los babilonios] contra esta tierra y contra sus habitantes [...] Y toda esta tierra tiene que llegar a ser un lugar devastado, un objeto de pasmo, y estas naciones tendrán que servir al rey de Babilonia setenta años”. (Jeremías 25:9, 11.)
Cumplimiento: Unos cuatro años después de haber dado Jeremías esta profecía, los babilonios absorbieron a Judá en su imperio. Tres años después se llevaron al cautiverio en Babilonia a algunos judíos, y transportaron a su país parte de la riqueza del templo de Jerusalén. Ocho años después Judá se rebeló y fue invadida de nuevo por el rey babilonio, Nabucodonosor. Esta vez la ciudad y su templo fueron destruidos. Toda su riqueza —y con ella los judíos mismos— fue llevada a la distante Babilonia, tal como lo habían predicho Isaías y Jeremías. (2 Crónicas 36:6, 7, 12, 13, 17-21.)
Una obra de consulta, The Archaeological Encyclopedia of the Holy Land, indica que al terminar el ataque babilonio “la ciudad [Jerusalén] había sido totalmente destruida”. El arqueólogo W. F. Albright dice: “Con la excavación y la exploración del terreno de Judá no solo se ha probado que en sus dos invasiones los caldeos destruyeron completamente los pueblos de Judá, sino que también pasaron generaciones antes de que aquellos pueblos volvieran a ser ocupados; en muchos casos, nunca más en la historia lo fueron”. Así confirma la arqueología el asombroso cumplimiento de esta profecía.
Profecías Mesiánicas:
Hecho | Profecía | Cumplimiento |
|---|---|---|
Descendiente de Abrahán | Génesis 22:17, 18 | Mateo 1:1 |
Descendiente de Isaac, hijo de Abrahán | Génesis 17:19 | Mateo 1:2 |
De la tribu israelita de Judá | Génesis 49:10 | Mateo 1:1, 3 |
De la familia real de David | Isaías 9:7 | Mateo 1:1 |
Hijo de una virgen | Isaías 7:14 | Mateo 1:18, 22, 23 |
Nacido en Belén | Miqueas 5:2 | Mateo 2:1, 5, 6 |
Llamado Emmanuel * | Isaías 7:14 | Mateo 1:21-23 |
Comienzos modestos | Isaías 53:2 | Lucas 2:7 |
Se asesinó a niños después de su nacimiento | Jeremías 31:15 | Mateo 2:16-18 |
Llamado de Egipto | Oseas 11:1 | Mateo 2:13-15 |
Conocido como Nazareno * | Isaías 11:1 | Mateo 2:23 |
Precedido por un mensajero | Malaquías 3:1 | Mateo 11:7-10 |
Ungido como el Mesías en el año 29 * | Daniel 9:25 | Mateo 3:13-17 |
Reconocido por Dios como su Hijo | Salmo 2:7 | Hechos 13:33, 34 |
Tuvo devoción por la casa de Dios | Salmo 69:9 | Juan 2:13-17 |
Predicó buenas noticias | Isaías 61:1 | Lucas 4:16-21 |
Su ministerio en Galilea fue una gran luz | Isaías 9:1, 2 | Mateo 4:13-16 |
Como Moisés, hizo milagros | Deuteronomio 18:15 | Hechos 2:22 |
Como Moisés, habló de parte de Dios | Deuteronomio 18:18, 19 | Juan 12:49 |
Curó a muchos enfermos | Isaías 53:4 | Mateo 8:16, 17 |
No trató de ser el centro de atención | Isaías 42:2 | Mateo 12:17, 19 |
Mostró compasión a los que sufrían | Isaías 42:3 | Mateo 12:9-20; Marcos 6:34 |
Enseñó la justicia de Dios | Isaías 42:1, 4 | Mateo 12:17-20 |
Maravilloso Consejero | Isaías 9:6, 7 | Juan 6:68 |
Dio a conocer el nombre de Jehová | Salmo 22:22 | Juan 17:6 |
Enseñó con ejemplos | Salmo 78:2 | Mateo 13:34, 35 |
Un Líder | Daniel 9:25 | Mateo 23:10 |
Muchos no creyeron en él | Isaías 53:1 | Juan 12:37, 38 |
Piedra de tropiezo | Isaías 8:14, 15 | Mateo 21:42-44 |
Fue rechazado | Salmo 118:22, 23 | Hechos 4:10, 11 |
Odiado sin causa | Salmo 69:4 | Juan 15:24, 25 |
Aclamado al entrar en Jerusalén sobre un burro | Zacarías 9:9 | Mateo 21:4-9 |
Alabado por niños | Salmo 8:2 | Mateo 21:15, 16 |
Vino en el nombre de Jehová | Salmo 118:26 | Juan 12:12, 13 |
Traicionado por un amigo | Salmo 41:9 | Juan 13:18 |
Traicionado por 30 monedas de plata * | Zacarías 11:12, 13 | Mateo 26:14-16; 27:3-10 |
Sus amigos lo abandonaron | Zacarías 13:7 | Mateo 26:31, 56 |
Falsos testigos lo acusaron | Salmo 35:11 | Mateo 26:59-61 |
No habló frente a sus acusadores | Isaías 53:7 | Mateo 27:12-14 |
Le escupieron | Isaías 50:6 | Mateo 26:67; 27:27, 30 |
Golpeado en la cabeza | Miqueas 5:1 | Marcos 15:19 |
Azotado | Isaías 50:6 | Juan 19:1 |
No se defendió cuando lo golpearon | Isaías 50:6 | Juan 18:22, 23 |
Gobernantes conspiraron contra él | Salmo 2:2 | Lucas 23:10-12 |
Clavado de manos y pies a un madero | Salmo 22:16 | Mateo 27:35; Juan 20:25 |
Echaron a suertes su ropa | Salmo 22:18 | Juan 19:23, 24 |
Considerado como un pecador | Isaías 53:12 | Mateo 27:38 |
Insultado, despreciado | Salmo 22:7, 8 | Mateo 27:39-43 |
Dispuesto a sufrir por los pecadores | Isaías 53:5, 6 | 1 Pedro 2:23-25 |
Pareció que Dios lo había abandonado | Salmo 22:1 | Marcos 15:34 |
Le dieron a beber vinagre con hiel | Salmo 69:21 | Mateo 27:34 |
Tuvo sed justo antes de morir | Salmo 22:15 | Juan 19:28, 29 |
Confió su espíritu a Dios | Salmo 31:5 | Lucas 23:46 |
Entregó su vida | Isaías 53:12 | Marcos 15:37 |
Proporcionó el rescate para quitar el pecado | Isaías 53:12 | Mateo 20:28 |
No le rompieron ningún hueso | Salmo 34:20 | Juan 19:31-33, 36 |
Traspasado | Zacarías 12:10 | Juan 19:33-35, 37 |
Enterrado como un rico | Isaías 53:9 | Mateo 27:57-60 |
Resucitado | Salmo 16:10 | Hechos 2:29-31 |
Se reemplazó a su traidor | Salmo 109:8 | Hechos 1:15-20 |
Sentado a la derecha de Dios | Salmo 110:1 | Hechos 2:34-36 |
Lo que esperaba a Tiro
Profecía: Escribió Ezequiel: “Esto es lo que ha dicho el Señor Soberano Jehová: ‘Aquí estoy contra ti, oh Tiro, y ciertamente haré subir contra ti muchas naciones, tal como el mar hace subir sus olas. Y ciertamente reducirán a ruinas los muros de Tiro y demolerán sus torres, y sí rasparé de ella su polvo y haré de ella una superficie brillante y pelada de peñasco. [...] Y tus piedras y tu maderaje y tu polvo colocarán en el medio mismo del agua’”. (Ezequiel 26:3, 4, 12.)
Cumplimiento: ¿De veras sucedió eso? Pues bien, pocos años después de haber pronunciado Ezequiel la profecía, Tiro fue sitiada por el rey de Babilonia, Nabucodonosor. (Ezequiel 29:17, 18.) Sin embargo, no fue un asedio fácil. En parte Tiro estaba situada en tierra continental (la parte llamada Tiro Antigua). Pero una porción de la ciudad estaba en una isla como a ochocientos metros (media milla) de la costa. Nabucodonosor sitió la isla por 13 años antes de que al fin esta capitulara.
Sin embargo, fue en 332 a.E.C. cuando la profecía de Ezequiel finalmente se cumplió en todo detalle. En aquel tiempo un conquistador procedente de Macedonia, Alejandro Magno, invadía Asia. Tiro, segura en su ubicación insular, le presentó resistencia. Alejandro no quería seguir adelante y dejar atrás a un posible enemigo, pero tampoco quería sitiar a Tiro por años, como había hecho Nabucodonosor.
¿Cómo resolvió este problema militar? Para llegar a la isla, construyó un puente de tierra al estilo de un malecón, para que sus soldados pudieran marchar sobre él y atacar la ciudad insular. Sin embargo, note lo que usó para construir el malecón. The Encyclopedia Americana informa: “En 332, con las ruinas de la porción de la ciudad en tierra continental, que había demolido, construyó un enorme malecón que uniera isla y continente”. Tras un sitio relativamente corto, la ciudad insular fue destruida. Además, todo detalle de la profecía de Ezequiel se cumplió. Hasta las ‘piedras y el maderaje y el polvo’ de Tiro Antigua fueron ‘colocados en el medio mismo del agua’.
Un viajero del siglo XIX hizo este comentario sobre lo que quedaba de la Tiro de la antigüedad en su día: “El único vestigio que queda de la Tiro original que Salomón y los profetas de Israel conocían son sus sepulcros labrados en la roca de las laderas y cimientos de los muros [...] Hasta la isla que Alejandro Magno convirtió en un cabo al sitiar la ciudad, cuando llenó con tierra el espacio entre ella y la tierra continental, carece de reliquias distinguibles de antes de las Cruzadas. El pueblo moderno, todo comparativamente nuevo, ocupa la mitad norteña de lo que antes era la isla, mientras que ruinas indistinguibles se extienden sobre toda la demás superficie”.
Jerusalén en el año 70
El turno de Edom
Los últimos días
¿Estamos viviendo en los últimos días?
LA EXPRESIÓN “tiempos críticos, difíciles de manejar”, es una traducción del griego kai·rói kja·le·pói. (2 Timoteo 3:1.) Kja·le·pói es el plural de una palabra que literalmente significa “fiero”, y transmite la idea de amenaza y peligro. Cierto comentarista bíblico dice que se refiere a un “tremendo ataque del mal”. Por lo tanto, aunque las anteriores épocas experimentaron agitación, la fiereza de “los últimos días” sería de una magnitud extraordinaria. Como dice 2 Timoteo 3:13, ‘los hombres inicuos e impostores avanzarían de mal en peor’.
¿Cuadra dicha descripción con nuestros tiempos? Analicemos algunas pruebas concretas que aparecen en 2 Timoteo 3:2-5 para ver si en realidad estamos viviendo en los últimos días.
“Los hombres serán [...] amadores del dinero.” (2 Timoteo 3:2.)
Según U.S.News & World Report, el fraude se ha vuelto “una orgía de delitos financieros”. En Estados Unidos, las pérdidas por fraude tan solo en el servicio médico oscilan entre 50.000 millones y 80.000 millones de dólares al año. Lamentablemente, tal deshonestidad es muy frecuente. En palabras de Gary Edwards, presidente del Ethics Resource Center (Centro de Información sobre la Ética), vivimos en “una cultura que en ocasiones celebra la falta de honradez”. Explica: “Convertimos en héroes a maleantes, a políticos e industriales que defraudan al sistema con la más absoluta impunidad”.
“Altivos.” (2 Timoteo 3:2.)
Los altivos tratan con desdén a los demás, según se evidencia en el racismo y nacionalismo tan extendidos hoy día. “Las minorías, sin excepción, son un blanco —dice The Globe and Mail, de Toronto (Canadá)—. La violencia racial crece en Alemania, el Ku Klux Klan está activo en Estados Unidos y las esvásticas afean las aceras y sinagogas de Toronto.” Irving Abella, presidente del Congreso Judeocanadiense, afirma: “[La violencia racial] está presente en todas partes: tanto en Suecia, Italia, Holanda y Bélgica como en Alemania”.
“Desobedientes a los padres.” (2 Timoteo 3:2.)
“Muchos culpan a los que nacieron después de la II Guerra Mundial de haber criado una generación de insolentes, contenciosos e irrespetuosos”, indica The Toronto Star. La rebeldía que comienza en casa se extiende a la escuela. Una profesora comenta que hasta los niños de 4 años son respondones. “Los maestros dedicamos más tiempo al comportamiento que a la enseñanza”, sostiene. Naturalmente, no todos los jóvenes son rebeldes. Sin embargo, como dice el veterano profesor de secundaria Bruce MacGregor, “la tendencia parece ser la de no tener respeto a nada”.
“Sin tener cariño natural.” (2 Timoteo 3:3.)
Los últimos días presenciarían un marcado deterioro de la familia, donde más que en ninguna otra parte debería imperar el cariño natural. The New York Times informa que “la violencia doméstica es la principal causa de lesiones y muertes femeninas en Estados Unidos, y el daño que provoca es mayor que la suma de accidentes de tránsito, violaciones y atracos”. En la mayoría de los casos de abuso deshonesto de menores, los agresores son familiares de confianza. El alto índice de divorcios, el maltrato de ancianos y el aborto constituyen una prueba más de que el mundo está lleno de individuos “desnaturalizados”. (Nácar Colunga.)
“Feroces, sin amor del bien.” (2 Timoteo 3:3.)
“Los jóvenes asesinos no precisan de un móvil —escribe el columnista Bob Herbert—. Muchos han acogido con entusiasmo el concepto de volarle la tapa de los sesos a un ser humano ‘solamente porque sí’.” Hasta algunos padres carecen de toda fibra moral. Cuando se acusó a un grupo de adolescentes de competir para ver quién se acostaba con el mayor número de muchachas, el padre de uno de ellos comentó: “Mi hijo hizo lo que hubiera hecho cualquier norteamericano fogoso de su edad”.
“Amadores de placeres más bien que amadores de Dios.” (2 Timoteo 3:4.)
De acuerdo con ciertos cálculos, por cada hora que los adolescentes ocupan en asuntos religiosos, dedican quince a los medios electrónicos. “Hoy —informa el Altoona Mirror—, la vida del adolescente está dominada por la cultura que promueven los medios de comunicación y que prospera en los centros comerciales y los pasillos de las escuelas. Después, está la familia; la última en la lista es la iglesia.” Y añade: “Si los padres no están presentes y las iglesias no se pronuncian, entonces los medios informativos se constituyen en la voz que guía la vida de los jóvenes”.
“Teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder.” (2 Timoteo 3:5.)
La verdad bíblica tiene el poder de transformar vidas. (Efesios 4:22-24.) Pero al amparo de la religión se perpetran algunos de los actos más impíos. Un vergonzoso ejemplo es el abuso sexual de menores por parte del clero. Según The New York Times, un abogado de Estados Unidos “afirma tener pendientes en veintisiete estados 200 asuntos de clientes que alegan haber sido agredidos sexualmente por sacerdotes”. En realidad, las obras malas de estos eclesiásticos revelan la hipocresía de sus pretensiones de devoción piadosa.
“LA SEÑAL DE TU PRESENCIA”
Poco antes de que Jesús muriera, le plantearon la pregunta: “¿Qué será la señal de tu presencia y de la conclusión del sistema de cosas?”. (Mateo 24:3.) Jesús precisó las condiciones y los acontecimientos que distinguirían a los últimos días. Examinemos algunos de ellos.
“Se levantará nación contra nación y reino contra reino.” (Mateo 24:7.)
“Aunque el siglo XX ha sido en general un período de mejora social en el que los gobiernos han prestado más atención a los pobres, ha estado dominado por la ametralladora, el tanque, el [bombardero] B-52, la bomba nuclear y, por último, el misil. En él han ocurrido las guerras más sangrientas y destructivas de todas las épocas.” (Milestones of History.)
“Terremotos en un lugar tras otro.” (Mateo 24:7.)
En lo que va de siglo, se han producido terremotos de una intensidad de 7,5 a 8,3 en la escala de Richter en Chile, China, India, Irán, Italia, Japón, Perú y Turquía.
“Habrá escenas espantosas.” (Lucas 21:11.)
Como consecuencia de los aterradores acontecimientos de los últimos años, el temor es probablemente el sentimiento que más predomina en la gente: temor a la guerra, el crimen, la contaminación, las enfermedades, la inflación y muchas otras cosas que ponen en peligro la seguridad y la vida.
“Escaseces de alimento.” (Mateo 24:7.)
“Mientras los grupos asistenciales discuten, la inanición se cierne sobre el mundo”, anunció un titular de la revista New Scientist. De acuerdo con lo manifestado por un expresidente de Estados Unidos, el hambre amenaza con asolar el planeta en las dos siguientes décadas. El mismo artículo añade: “Pese a los terribles presagios, el monto de la ayuda de las naciones ricas para el progreso agrícola de los países en desarrollo va reduciéndose de manera drástica”.
“En un lugar tras otro pestes.” (Lucas 21:11.)
Según una comisión de expertos, la batalla que el gobierno estadounidense libra contra el sida —con un costo superior a los 500 millones de dólares anuales— es un total fracaso. “Estamos perdiendo toda una generación de productividad por culpa del sida”, advierte la Dra. Donna Sweet, quien atiende de 200 a 300 pacientes. En Estados Unidos, el sida es la principal causa de muerte entre los varones de 25 a 44 años. Y la pandemia actual, Covid 19, es otra gran prueba.
“Aumento del desafuero.” (Mateo 24:12.)
Una encuesta realizada entre 2.500 jóvenes estadounidenses reveló que el 15% había portado un arma en algún momento de los últimos treinta días, el 11% había recibido heridas de bala el año anterior y el 9% había disparado contra otra persona.
UN PLANETA ARRUINADO
La Biblia afirma que Dios acabará con “los que están arruinando la tierra” (Revelación 11:18). ¿En qué sentido se está arruinando la Tierra hoy? En el mismo sentido que en los días de Noé: “La tierra llegó a estar arruinada a la vista del Dios verdadero, y la tierra se llenó de violencia. De modo que Dios vio la tierra y, ¡mire!, estaba arruinada”. Por eso, refiriéndose a aquellos malhechores, le dijo Dios a Noé: “Voy a arruinarlos junto con la tierra” (Génesis 6:11-13). ¿Se ha dado cuenta de que vivimos en un mundo cada vez más violento? Y no solo eso, hoy ocurre algo nunca visto: las poderosas armas creadas por el hombre son capaces de arruinar la tierra literalmente y acabar con la humanidad. Encima de todo, los hombres están arruinando la Tierra en otro sentido: poco a poco están acabando con lo que permite que haya vida: el aire, los océanos, los ecosistemas, etc.
Piense en lo siguiente: ¿tenía el hombre hace cien años la capacidad de aniquilar a la humanidad? De ningún modo. Pero ahora sí la tiene. La enorme cantidad de armamento acumulado y lo dañado que está el medioambiente lo demuestran. Para colmo, el hombre no parece ser capaz de entender los riesgos y aprender a controlar las consecuencias del rápido avance de la tecnología. Afortunadamente, el destino de la Tierra no está en sus manos. Dios promete que antes de que las personas sin escrúpulos acaben con la vida en la Tierra, él acabará con ellas.
UNA CAMPAÑA MUNDIAL DE PREDICACIÓN
Otra característica de la señal de Mateo es que se llevaría a cabo una obra sin precedentes: “Estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14). Esta campaña de predicación sería muy distinta a todas las que han hecho las iglesias. Enfatizaría un mensaje específico: “las buenas nuevas del reino”. ¿Qué grupo religioso está dando a conocer esas buenas noticias del Reino, y no en un solo país, sino “en toda la tierra habitada”?
El propósito principal del sitio web de los testigos de Jehová, jw.org, es proclamar “las buenas nuevas del reino”. Contiene publicaciones que explican este mensaje en más de 700 idiomas. ¿Qué otro grupo pone tanto empeño en hablar a la gente del Reino de Dios? Mucho antes de que existiera Internet, a los testigos de Jehová ya se nos conocía por predicar las buenas noticias del Reino. Desde 1939, en cada número de La Atalaya aparece la frase: “Anunciando el Reino de Jehová”. Y un libro sobre religiones menciona lo siguiente acerca de nuestra obra: “La intensidad y el alcance de su predicación es prácticamente inigualable”. Un aspecto importante de las buenas noticias que predicamos es que el Reino de Dios pronto traerá el fin de este mundo malvado.
Muchos ateos o apostatas de la actualidad dicen acerca de estas profecías: "Era algo que se veía venir"; pero como vimos, muchas de las profecías que se cumplieron, fueron acerca de potencias que ni siquiera existían en los tiempos de los profetas; y a veces, parecían muy ilógicas. Por tanto, esta afirmación, únicamente puede venir de alguien muy ignorante en cuestiones históricas y bíblicas. Todo esto, NO "se veía venir".
Algunos piensan que estas cosas (Las profecías del fin, como la maldad de la gente y los desastres naturales.) "siempre han estado aquí". Y es cierto, pero nunca a nivel mundial. La peste negra ocurrió en las regiones de la cuenca mediterránea y el resto de Europa; y las demás, igualmente, solo abarcaron ciertas regiones. Ahora, vivimos una pandemia MUNDIAL, el Covid 19. Respecto a la maldad, tambien ha empeorado de forma significativa. Antes, como muchos cuentan, los niños podían salir a jugar sin problemas a media noche. Ahora si un niño sale después de las 8 o 9 pm, probablemente no regrese. Por lo tanto, como en la acusación anterior, alguien que diga que "estamos en la mejor época de la humanidad", solo demuestra ser muy ignorante. Pues, como explica este articulo, estamos a un paso del "Armagedón natural".
La Biblia es un libro de profecías exactas, y el que se hayan cumplido, demuestra su inspiración, ya que si no tuviera una fuente sobrenatural, no tendríamos una respuesta lógica.