21
Su soplo hace arder los carbones,
y él lanza una llama por la boca.
“Aunque de forma poética,” dice un escritor acerca de la descripción del leviatán dada
por Dios, “es sin exageración.” El escritor relata las declaraciones de naturalistas antiguos
que observaron al monstruo subir después de estar sumergido por largo tiempo en el
agua: “Entonces el aliento, suprimido por largo tiempo, sale con tal violencia que
pareciera vomitar llamas de su boca y narices.” (La Santa Biblia, con comentarios, editada
por F. C. Cook, tomo IV, pág. 142.)
“De las narices le sale humo, como un horno encendido hasta con juncos”. (Job 41:20.) Muchos
eruditos de la Biblia creen que aquí Dios se refería al cocodrilo, que exhala un vapor denso y
humeante con un sonido atronador cuando sale del agua.
Además el libro de Job abunda en simbolismo, cuando si no se le halla valor simbólico, se
toma literal, como en Job 26:7, pero en cuanto al "fuego del Leviatán" su puede decir que se
habla sobre su poderosa boca, ya que se menciona a menudo como vimos anteriormente.
"Las cabezas del Leviatán"
En el Salmo 74 se describe cómo salvó Dios a su pueblo, y los versículos 13 y 14 hacen referencia simbólicamente a la liberación de Israel de Egipto. En esta ocasión, el término “monstruos marinos [heb. than·ni·ním, plural de tan·nín]” se usa como una expresión paralela de “Leviatán”, y el quebrantar las cabezas de Leviatán bien puede aludir a la derrota aplastante infligida al Faraón y a su ejército al tiempo del éxodo. Los targumes arameos dicen “los fuertes del Faraón” en lugar de “las cabezas de Leviatán”. (Compárese con Ezequiel 29:3-5, donde se asemeja al Faraón a un “gran monstruo marino” que está en medio de los canales del Nilo; también con Ezequiel 32:2.) Asi que el Salmo 74:14 no debe tomarse literalmente.
"Serpiente deslizante"
Al parecer, en Isaías 27:1 Leviatán (Septuaginta, “el dragón”) es el símbolo de un imperio: una organización de alcance internacional dominada por un personaje al que se denomina “serpiente” y “dragón”. (Apocalipsis 12:9.) Esta profecía trata del restablecimiento de Israel, y por consiguiente, el que Jehová ‘dirija su atención’ a Leviatán tiene que afectar a Babilonia. Sin embargo, los versículos 12 y 13 no solo mencionan a Babilonia, sino también a Asiria y a Egipto. De modo que el término Leviatán debe referirse en este contexto a una organización o imperio internacional que se opone a Jehová y a sus adoradores.
"Rahab o Dragón"
Las expresiones “Rahab” y “monstruo marino” se refieren al Faraón y sus súbditos, quienes se opusieron al éxodo de Israel (Salmo 74:13, 14; 87:4; Isaías 30:7). Con la cabeza en el delta del Nilo y el cuerpo alargado extendiéndose cientos de kilómetros río arriba en su fértil valle, el antiguo Egipto se asemejaba a una monstruosa serpiente (Ezequiel 29:3). Pero Jehová la cortó en pedazos enviándole las diez plagas, y al destruir a su ejército en las aguas del mar Rojo, la dejó traspasada, gravemente herida y debilitada. En efecto, Jehová demostró el poder de su brazo con aquella nación pagana.
Así que visto las pruebas, Leviatán no es un monstruo mitológico ni una copia del Tiamat babilónico, es el cocodrilo, una hermosa y majestuosa creación de Jah.
Behemot... ¿Es el hipopótamo?
El término “Behemot”, que aparece en Job 40:15, ha sido considerado: 1) un derivado de una palabra egipcia cuyo significado literal es “buey acuático”, 2) una palabra posiblemente de origen asirio que significa “monstruo” y 3) un plural intensificado del vocablo hebreo behe·máh (bestia; animal doméstico) que, según se cree, significa “bestia grande” o “bestia gigantesca”. En la Versión de los Setenta griega la palabra thē·rí·a (fieras) traduce la palabra hebrea behe·móhth. Sin embargo, es evidente que Behemot se refiere a un solo animal, pues la descripción que se da de él no está en plural, sino en singular; por lo general se considera que este animal es el hipopótamo (Hippopotamus amphibius). De hecho, la mayoría de las traducciones de la Biblia (EMN, LT, NBE, NM, RH, BJ y otras) usan la palabra “hipopótamo” en el texto principal o en las notas al pie de la página para identificar a esta criatura de la que habla Dios.
El hipopótamo es un mamífero paquidermo de gran tamaño que habita en los ríos, lagos y pantanos. Son características sus patas cortas, las enormes mandíbulas y su gran cabeza, que puede llegar a pesar una tonelada. Tan grande es la fuerza de su mandíbula y dientes que es capaz de agujerear de un bocado la acorazada piel de un cocodrilo. Un ejemplar adulto puede alcanzar los 4 ó 5 m. de longitud y pesar hasta 3.600 Kg. El hipopótamo es una criatura anfibia que, a pesar de su enorme tamaño, puede desplazarse con relativa rapidez tanto dentro como fuera del agua. Se alimenta de plantas de agua dulce, hierba, juncos y matorrales, ingiriendo cada día más de 90 Kg. de vegetación en su estómago, cuya capacidad oscila entre los 150 y 190 l.
Su piel, en especial la del vientre, es muy dura y resistente a los golpes y rozaduras a que se ve sometida cuando el animal arrastra su cuerpo sobre los juncos y piedras de los lechos de los ríos. El hipopótamo tiene la nariz colocada estratégicamente en la punta del hocico, y los ojos, en la parte alta de la cabeza, de modo que puede respirar y ver mientras se encuentra sumergido casi por completo. Las orejas y la nariz, parecida a una válvula, se cierran cuando se sumerge. Cuando el dióxido de carbono de la sangre alcanza cierto nivel, el animal emerge automáticamente para respirar aire fresco y se sumerge de nuevo, y esto ocurre incluso mientras duerme.
En un tiempo se encontraban hipopótamos en la mayoría de los grandes lagos y ríos de África, pero debido a la caza de que le ha hecho objeto el hombre, ha desaparecido de muchas regiones y se cree que ya no quedan ejemplares al N. de la catarata de Jartum, en el Sudán. Es posible que en tiempos antiguos hasta haya frecuentado el Jordán. De hecho, en diversas partes de Palestina se han encontrado colmillos y huesos de hipopótamos.
El capítulo 40 del libro de Job ofrece una descripción gráfica de este enorme mamífero. Se dice que es herbívoro (Job 40:15). Luego se indica que su tremendo poder y energía residen en sus “caderas” y en “las cuerdas musculares de su vientre”, es decir, en los músculos de su espalda y abdomen (Job 40:16).
Los huesos de sus patas son tan fuertes como “tubos de cobre”, siendo así capaces de soportar el enorme peso del cuerpo. Los huesos y las costillas son como “varas de hierro forjado” (Job 40:18). También se alude al inmenso consumo de alimento del Behemot (Job 40:20) y se hace mención de cómo se echa debajo de los espinosos árboles de loto o se oculta en un lugar pantanoso, bajo la sombra de los álamos (Job 40:21, 22). Esta criatura no se asusta ni siquiera cuando se desborda un río, pues todavía puede mantener su cabeza por encima del nivel del agua y nadar contra la fuerza de la inundación ( Job 40:23). Jehová le preguntó a Job: ‘En vista del poder del Behemot y su impresionante boca, ¿se atrevería alguien a enfrentarse con tal monstruo cara a cara y tratar de agujerear su nariz con un anzuelo?’ (Job 40:24).
"Cola como cedro"
La cola del Behemot se asemeja a un cedro. Puesto que es bastante corta —tan solo mide de 46 a 51 cm.—, es probable que esta expresión signifique que el animal puede levantar su gruesa cola y mantenerla rígida, como si fuese un árbol, o balancearla. “Los tendones de sus muslos están entretejidos”, es decir, la fibra y los tendones de los músculos de sus muslos están entrelazados como fuertes cables (Job 40:17).
Aunque no esta demás mencionar que, los testigos de Jehova no hacemos afirmaciones categóricas sobre estos temas. No descartamos la posibilidad de que se refiera a otros animales. De hecho yo, como muchos otros, pienso que, el Behemot puede ser otra criatura, tal vez él dinosaurio de cuello largo.
Pero sea cual sea el animal, "sus cualidades invisibles, su poder eterno y divinidad" se ven muy claras desde el diseño de estos (Romanos 1:20).